Intervención para paliar el problema del EDADISMO

Existen muchos prejuicios hacia las personas mayores, que constituyen la base de la que es considerada la tercera forma de discriminación: el EDADISMO, sólo precedida por el racismo y el sexismo. Dichos prejuicios no sólo guían la conducta de las personas que realizan prácticas discriminatorias, sino que terminan afectando a los propios mayores, por ejemplo en la esfera sexual y afectiva.  Y, ¿qué se hace para paliar esto?

Imagen obtenida de vidaysalud.com

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El Sistema Sanitario Público Español sigue la orientación de la Organización Mundial de la Salud referida al apoyo al envejecimiento saludable, y cuyas metas comprenden el cambio de la imagen negativa de la vejez, el aumento de las funciones sociales de las personas mayores, políticas económicas y sociales específicas, planificación urbanística y de transportes que les tenga en cuenta, atención sanitaria primaria y con perspectiva de género, atención domiciliaria, programas específicos para profesionales, servicios de rehabilitación y adecuación (y reducción) del uso de medicamentos. Así, las estrategias en España abarcan: programas de atención primaria, continuidad de cuidados entre atención primaria y hospital, líneas de investigación sobre envejecimiento, formación específica, atención a cuidadores, participación de la comunidad en las actividades de educación sanitaria y coordinación administrativa y de funciones con los Servicios Sociales. Los centros de salud, con la participación de enfermeros/as y médicos de familia, desarrollaron un Programa de Atención a las Personas Mayores con tres niveles de intervención: persona mayor sana, persona mayor enferma, y persona mayor frágil o de alto riesgo (Maquieira, 2002).

Del Pozo (2013) revela que el Ministerio de Asuntos Sociales reivindicó como objetivos dentro del plan gerontológico nacional, en el área de cultura y ocio, la facilitación del acceso a cursos de formación primaria, media y superior a las personas mayores, la ampliación de los niveles de educación a través del enriquecimiento de las actividades ofertadas,  el fomento del turismo en la población mayor y la promoción de la percepción de la jubilación como otra fase de vida con muchas posibilidades de realización personal mediante nuevas experiencias y actividades. El área de cultura y ocio constituye una de las cinco áreas que trata el Plan Gerontológico de carácter estatal de 1992. Las otras áreas que analiza son el área de pensiones, de Salud y Asistencia Sanitaria, de Servicios Sociales y de participación.

Instagram: carlosasensio_art

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Cordero (2012) muestra que, a través de los Servicios Sociales, Universidad y movimientos asociativos habría un amplio abanico de formación para los mayores, que incluiría charlas, ciclos de conferencias sobre salud, prevención de dependencia, talleres y tertulias, encuentros intergeneracionales, etc. Desde los 90, la universidad española oferta Programas Universitarios para Mayores, cuyas características son diversas pero cumplen, de manera común, el haber adaptado sus contenidos a los/as alumnos/as mayores y tener en cuenta sus situaciones específicas de aprendizaje. Unido a ello, complementan estas clases a mayores con actividades socio-culturales. Que estén adaptados y que involucren a los mayores es importante, dado que, según señala Cordero (2012), la mera facilitación del acceso a la educación es insuficiente y los programas de aprendizaje específicos son necesarios, al igual que los mayores tengan una participación relevante. De lo que expone, se llega a la conclusión de que, independientemente de la edad, la educación superior es muy importante en el desarrollo pleno del individuo, y es clave para su integración activa, y gratificante, en la sociedad. La educación, además, es destacada desde los años 70 por la Gerontología Educativa como modo de enfrentar las visiones edadistas, puesto que a ellas se adscriben los propios mayores, y en la educación que reciban pueden apreciar sus logros y aumentar su satisfacción personal, superar el aislamiento y la soledad, y sentir la superación (Serdio, 2008); cuestiones que pueden funcionar como factores de protección.

 

 

Referencias bibliográficas:

Cordero, P. (2012). 2012, Año europeo del envejecimiento activo y la solidaridad intergeneracional. Humanismo y Trabajo Social, 11, 101-117.

Del Pozo, E. (2013). Promoción del envejecimiento activo a través de la animación sociocultural. Una propuesta de intervención. Trabajo de Fin de Máster. Universidad de Valladolid- Facultad de Educación y Trabajo Social. Descargado el 13 de marzo de 2016 de: http://uvadoc.uva.es/handle/10324/3834

Maquieira, V. (Comp) (2002). Mujeres mayores en el siglo XXI. De la Invisibilidad al Protagonismo (pp.171-204). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Secretaría General de Asuntos Sociales e IMSERSO.

Serdio, C. (2008). La educación en la vejez: fundamentos y retos de futuro. Revista de Educación, 346, 467-483.

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