Publicidad relativa a la prevención de las conductas machistas

violencia de género

Este cartel lo realicé para una asignatura del máster en la que proyectamos un experimento que, por diversos eventos, no pudimos llevar a cabo. y se encuentra en el contexto del tema de los piropos y el acoso sexual, cuestión que abordé en otra entrada

Con la intención de conseguir un mensaje más impactante, al igual que se haría en la redacción de informes con la búsqueda bibliográfica previa que los respaldase, me informé a través de Internet de anteriores campañas que pudiese haber sobre el tema. Me parecieron particularmente interesantes los carteles diseñados por la Asamblea del CC Salud de Oviedo en el marco del 25 de noviembre, Día mundial contra la Violencia de Género, que comparto a continuación:

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De la imagen de la mujer paseando al perro extraje el que sería el mensaje principal de mi cartel/imagen para folleto (“este espacio es público, nuestro cuerpo no”), al considerarlo muy impactante. Además, pensé que no requería mucha abstracción y que era un mensaje expresado con palabras que podrían ser entendidas por cualquier sector de la población, al margen del nivel educativo alcanzado. Es decir, reflexioné sobre la conveniencia del uso de ese mensaje concreto desde el prisma del alcance que podría tener en la población, puesto que más que un mensaje rebuscado lo importante, desde mi punto de vista, era algo corto que despertase conciencias sin resultar hiriente ni ofensivo y con un lenguaje que no requiriese de un gran esfuerzo para su interpretación.

En el debate interno sobre qué imagen usar para ganar en impacto, consideré adecuado incidir en la idea de la mujer sola frente a un amplio colectivo como metáfora de la aceptación globalizada de los piropos como algo, incluso, positivo. A su vez, con ello pretendía remarcar la situación de la mujer frente al piropo, puesto que en la educación recibida no se le enseñan pautas de actuación frente a este tipo de prácticas y no hay un modo de defensa hacia las mismas puesto que, en parte, sería considerado el hecho de contestarlas como algo poco femenino o como una falta de educación. En la imagen quería señalar todo esto de manera visual, hacer que la mujer estuviese sola como señal de que el piropo no es tan inofensivo como podría parecer de antemano, ya que la mujer no puede poner en marcha estrategias con el fin de evitarlo que no mermen su libertad, por ejemplo. Las únicas estrategias que podría desarrollar podría pensarse, tal como se hace desde los sectores que parece que culpabilizan a la mujer en los casos de violaciones por llevar una determinada vestimenta o pasear por ciertos lugares, cambiar de acera o ir muy recatadas. Estas “estrategias” limitan la libertad de la mujer, al mismo tiempo que no resultan eficaces. La mujer, por ende, se ve expuesta a piropos que no puede evitar ni prever, al estar aceptados pueden venir de cualquier persona y no puede hacer nada salvo contestar o callar, actos que no le sirven para futuras ocasiones. No puede pasear tranquila y cómoda por una calle que es tan de aquellos que le juzgan el cuerpo como suya, mientras que la calle es pública, el cuerpo de las mujeres no lo es, más es tratado como si así lo fuera, y reducido a objeto que puede ser admirado, comentado y, en el peor de los casos, tocado sin permiso.

Dos de las imágenes que hallé fueron las siguientes:

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Tras esta búsqueda, rememoré una película que vi hace un par de años: Malena (Giuseppe Tornatore, 2000). El argumento de esta película exponía el tema del sexismo desde la figura de una bella mujer (interpretada por Mónica Belucci)  residente en un pueblo de la costa siciliana. Es nueva allí y, dado que su marido está en la guerra, sus paseos son siempre sola. Cuando camina debe enfrentarse continuamente a las miradas de los hombres y a sus comentarios dada su extraordinaria belleza. También enfrenta críticas de algunas mujeres y bulos que se van creando en torno a su historia personal,  ya que se le atribuyen numerosos amantes, cuando la realidad es bien distinta: ella es fiel a su marido y espera su vuelta, bailando por las noches abrazada a una fotografía suya. Con el tiempo, le llega la noticia –errónea- de que su marido ha muerto, y acabará siendo expulsada del pueblo y se hará un corrillo alrededor suyo para agredirla, arrancándole las ropas y dejándola semidesnuda, expuesta así al pueblo y ridiculizada. Recordar la trama de la película y escenas que salían me hizo considerar que podría sacar de ella la imagen de base para el mensaje antes escogido. Tras tomar esta decisión, encontré varias imágenes de las escenas que recordaba, y escogí una.

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Valoré distintos modos de editarla, me pareció interesante escribir piropos que podríamos valorar de comunes, y plasmarlos como si mucha gente los dijese sin haber visto a la mujer como un cuerpo, sino como si algo natural fuese ver a una mujer guapa y alabarle esa cualidad física, como si fuese una forma de agradar. “¿Qué haces tan sola?” es una frase que incluyo junto con los piropos basados en adjetivos tales como linda o guapa. No es una frase aleatoria, sino que acompaña las demás como si los piropos fuesen casi un intento de subir el ánimo a la mujer que pasea sola por la calle (que no quiere decir solitaria, pero se plantea la situación así para que la persona que reciba el folleto y que recayese en el uso de piropos no se sintiese atacada y no se cerrase a la posible reflexión suscitada por la imagen y la frase “La calle es de todos, mi cuerpo no”). Me explico: el sentido de la imagen es como “dar la razón” a aquellos que dicen los piropos, como que no hacen algo “tan malo”, que están diciendo algo que “podría agradar” a la mujer porque igual le gusta que le digan algo “bonito” o, si está sola, puede “reconfortarle”. Con el uso de las comillas señalo que no pretendo justificar el uso del piropo, sino que, dada la dificultad de cambiar los hábitos, ya que estos están arraigados, y dada la dificultad de cambiar los esquemas mentales y las estrategias que las personas ponen en marcha para protegerlos (como el evitar información que vaya en contra de sus ideas), intento situarme en la supuesta forma de pensar de algunas de las personas que piropean. Así, se evitaría la actitud defensiva que pudiese suscitar un mensaje más condenatorio. Debajo de la imagen, en letras sobre fondo negro para llamar más la atención, sí muestro un mensaje algo más directo. Me enfoco en que la mujer no recibe un solo piropo, sino que en un mismo día puede recibir varios (muchos, inclusive) y que eso hace que, en conjunto, el uso de piropos acabe siendo denigrante para la mujer que los escucha, puesto que acaba siendo tratada como un objeto, su identidad como persona pasa a ser cuestionada, es un cuerpo, y no un cuerpo cualquiera, un cuerpo tratado como objeto, un objeto más en la calle que transita. Al “despenalizar” a los que utilizan piropos, pienso que puede tener más calado la imagen, ya que los mecanismos para protegerse del posible daño al autoconcepto (a nadie le gusta tener una idea negativa de sí mismo/a y es algo estudiado en la Psicología) creo que no se pondrían en marcha y el mensaje final podría acceder con mayor facilidad, al pensar la persona que no es que haga algo mal, pero que puede estar sentándole mal a la mujer a la que le dirige el piropo.

En el transcurso del proceso de edición de la imagen, valoré distintos colores y opté por el tono sepia para no distraer del mensaje y tener una imagen final más clara y con más fácil lectura. Los piropos están escritos usando distinta tipología textual para indicar que son dichos por distintas personas, los tamaños también difieren puesto que habrá hombres que piropeen gritando, otros con un tono de voz más suave, etc. Así pienso que se podría llegar a más hombres, que se sintiesen más identificados al haber distintos tipos de piropos.

Tras el proceso descrito, la imagen resultante es la que iniciaba la presente entrada.

Y vosotros, ¿creéis que es importante desarrollar campañas de sensibilización con imágenes de este estilo? ¿alguna campaña en especial “os ha llegado”?

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Una respuesta a “Publicidad relativa a la prevención de las conductas machistas

  1. Todo lo relativo al concepto PIROPO proviene de una base cultural secular machista, falócrata y patriarcal de raíces religiosas, de las religiones, iglesias y sectas misóginas, ergo, la solución es la reeducación con valores basados en el respeto y la IGUALDAD entre hombres y mujeres.

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