Sobre etiquetas y DISCRIMINACIÓN

Yo uso etiquetas. Lo reconozco. Y tú, y él, y ella… Todas las personas las usamos ¿son buenas?, ¿son malas?… Más bien habría que decir: son útiles. ¿Por qué? o ¿para qué? Su utilidad se debe a que necesitamos tomar decisiones. Diariamente nos enfrentamos con situaciones y con la carencia de la suficiente información como para poder razonar qué hacer. Por ejemplo, conocemos a alguien, hablamos un rato con él o ella y surge una atracción mutua. Nos dice de salir a cenar ese día juntos, ¿aceptamos o no? Le (o la) acabamos de conocer, quizá no sepamos más que su nombre y algún dato más biográfico. Entonces, ¿qué hacer? No tenemos amigos comunes ni conocidos comunes. Nadie nos puede dar una idea general de cómo es, en base a su propia experiencia de su trato con esta persona. Pero claro, a nadie le gusta cenar con un/a casi desconocido/a… Tenemos que tomar una decisión, tanto aprobar el plan como declinar la propuesta son decisiones. Ambas, al no tener mucha información, pueden presentarse como atractivas o desagradables. Si lo piensas de un modo, el quedar con la persona puede ser entretenido, vas a cenar y salir de la rutina, y puede que os llevéis muy bien. Si se piensa de otro ¿qué pasará si al poco de ponernos a cenar me doy cuenta de que no tenemos nada en común, y que no quiero seguir con esa situación? o ¿qué “clase” de persona será? ¿será “buena” persona? ¿me puedo fiar de él/ella?.

No hay suficiente información y debemos tomar una decisión rápida. ¿Qué sucede? Se ponen en marcha los estereotipos. Los estereotipos son necesarios y adaptativos, ya que no tenemos tiempo para tratar profundamente  a las personas y lograr una visión más adecuada de cómo son. Entonces, como tenemos que tomar decisiones rápidamente, es el mecanismo para poder categorizar a las personas y saber cómo actuar ante ellas. 

Hay etiquetas que hacen referencia a cuestiones internas, de dentro de la persona, como propias de ellas, cuando puede ser que esas cosas que se creen internas tengan una gran relación con el medio, con el entorno en el que se mueva, y no dependan tanto de ella misma. Los estereotipos son estereotipos y, por tanto, son una visión reduccionista de la realidad y no tienen, necesariamente, que corresponderse con esta.

Al hablar de estereotipos, ¿en qué posición queda la persona que es juzgada a través de ellos? Los estereotipos no sólo influyen en nuestra manera de interactuar con las personas/colectivos que consideramos que se engloban dentro del estereotipo, sino que también puede influir en el modo en que éstas se vean a sí mismas. Puede haber algunas características de la persona que, a través del estereotipo, puedan adquirir más importancia para ésta y las personas que le rodean, convirtiéndose en un atributo más saliente y pasando a ser de las cuestiones principales consideradas a la hora de definir su identidad.

Los estereotipos pueden ser muy dañinos, y llevar a la discriminación. La discriminación se produce cuando damos un trato diferencial a alguien. En realidad, no sólo hay discriminación negativa, también hay discriminación positiva.

Seguiremos poniendo etiquetas y recurriendo en determinadas ocasiones a dicotomías bueno/malo, feo/guapo, simpático/borde… , pero no se debe perder la idea de que estas etiquetas son relativas, y, de todos modos, no tienen por qué corresponderse con la realidad. Una persona puede tener un mal día y comportarse borde con los demás sin serlo, o puede ser borde en ocasiones o con determinadas personas. La situación influirá en el comportamiento. Lo que “vemos” en los demás no es separable de su entorno, a una persona le influye lo que sucede a su alrededor, igual que él/ella influirá en su entorno. Sobre los estereotipos, podemos juzgar a alguien por su vestimenta o por su aspecto y ubicarlo en un determinado grupo. Si tenemos prejuicios hacia dicho colectivo podemos discriminarle, cuando nos estaríamos limitando a lo que nos dicta el estereotipo, y no hemos mostrado una actitud abierta a conocer a dicha persona, sino que estaríamos juzgándole de una forma muy sesgada.

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