Sobre la DIFUSIÓN DE IDENTIDAD

A masked reveller poses in Saint Mark's Square during the Venetian Carnival in Venice Lo primero, ¿desde cuándo se habla de difusión de identidad? Fue Erikson quien introdujo el término, dentro de sus formulaciones teóricas sobre el desarrollo de la identidad. Él plantea la idea de que, a medida que vamos avanzando en la vida, vamos construyendo nuestra personalidad y diferenciándonos del resto. Esta personalidad que construimos tendría una continuidad, es decir, seguiría una misma línea, y se establecería como algo con cierta coherencia. La adolescencia sería el estadio en el que más relevancia tendría la búsqueda de la propia identidad. De hecho, actitudes consideradas como propias de adolescentes, y muchas veces repudiadas y criticadas (como el que se opongan al mundo adulto o que tomen como identidad propia lo que hace el grupo de iguales) son, en realidad, estrategias iniciales para encontrar su identidad y definirse como adultos. En un futuro, estas estrategias se volverán más complejas, y ya no necesitarán de sus iguales para definir su identidad, sino que buscarán en  sí mismos y, por último, podrán pensar en términos de futuro. Cuando nos hallamos en el proceso de desarrollo de nuestra identidad, será normal y esperable que se den crisis de identidad, que no serían más que reorganizaciones normativas, de crecimiento, y no patológicas (salvo en el caso de que no se resuelvan). Crisis de identidad y difusión de identidad no son el mismo concepto. Mientras que la crisis de identidad sería algo temporal y por la que pasarían las personas como parte de su crecimiento, la difusión de identidad ocurre cuando la persona no logra formar un concepto realista de sí misma, atendiendo a sus características personales. Viven con miedo y presentan ciertas características identificadoras, que vamos a ver a continuación. Por un lado, se da el sentimiento de aislamiento: ven las relaciones personales peligrosas para su identidad y, como defensa, se alejan de éstas. No logran, por ende, establecer relaciones de cierto grado de intimidad ya que huyen constantemente de ellas. Otra característica es la de la difusión de la perspectiva temporal: pierden el sentido del tiempo, no planifican el futuro por el miedo al cambio (al cual temen, aunque, contradictoriamente a esto, piensan que no es posible que se produzca). Estas personas pueden optar por los pasos al acto, acciones sin ningún tipo de premeditación, inmediatas. También los hay que quedan en un estado de parálisis absoluta, al no poder comprometerse y tomar una decisión. Las personas con difusión de la identidad son personas con gran incapacidad para el aprendizaje, debido a dificultades de concentración en el estudio o en el trabajo. Puede suceder lo contrario, que se centren mucho en una determinada actividad, descuidando el resto. Puede suceder que la persona con difusión de identidad adopte una que contradiga la de sus padres o su entorno social. Esto se relaciona con la rebeldía, las drogas, delincuencia, etc.; y Erikson lo llama “identidad negativa”, al negar el joven todos los valores que hasta ese momento le han intentado transmitir sus padres u otros adultos de referencia. 92bad2732614b226Más adelante, el concepto de difusión de identidad fue tratado por Marcia, cuando habla de estadios o niveles de identidad. Según él, existirían cuatro estatus de identidad: difusión de identidad, identidad hipotecada, moratoria y logro de identidad. El de difusión de identidad sería el estadio inicial, no se habrían experimentado crisis de identidad ni establecido compromisos con ninguna creencia en particular. Sobre algunos adolescentes y jóvenes se dice que no se interesan por nada, que son apáticos, que no se esfuerzan o que no son capaces de tomar decisiones. Según Marcia, se encontrarían en el nivel de difusión de identidad. Una vez que empiecen a comprometerse con metas o creencias, pasarían al nivel de identidad hipotecada, en el cual la influencia social es muy notoria a la hora de adoptar determinada creencia o actitud. En estado de crisis de identidad entrarían en el nivel de moratoria, y, una vez definida la identidad, se llegaría al logro de la identidad. Estos niveles que suponía Marcia no irían necesariamente seguidos, porque una persona podría sufrir retrocesos en este proceso. Incluso, habiendo logrado su propia identidad, no podríamos hablar de equilibrio estable.

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