Violencia y maltrato hacia las mujeres mayores

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 El pasado martes 16 de diciembre se celebró en la Casa Encendida de Madrid una jornada formativa dirigida a los profesionales de la Red de Atención Integral para la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. La Dirección General de la Mujer organizó dicho evento.

Teresa Blat (Presidenta de UNAF) y Carmen Sánchez (socióloga y trabajadora social) nos acercaron el Proyecto Europeo Daphne.  Dicho proyecto es un programa de acción comunitaria financiado por la Comisión Europea y está formado por varios programas, uno de ellos va dirigido a las mujeres mayores de 65 años: programa Daphne Stop VIEW. Reivindicaron la importancia de visibilizar al colectivo de las mujeres mayores, puesto que el abuso contra éste es el menos conocido a nivel mundial. Algunas de las mujeres mayores víctimas de maltrato no son conscientes de éste, pero la discriminación por la edad a las mujeres es una realidad en la cual interfieren varios factores para que podamos hablar de dicho fenómeno. Por un lado, las mujeres presentan una mayor esperanza de vida, y hay un “sobreenvejecimiento” femenino.  Además, puede verse facilitada la violencia de género por una escasa participación social (aislamiento, falta de apoyos), unos bajos ingresos y una salud deteriorada. Todo ello favorece la sumisión, al convertir a la mujer en alguien más dependiente de los cuidados de su familia, al no poder valerse por sí misma económicamente o al necesitar ayuda diaria si tiene una mala salud.  Este año han sido seis mujeres las asesinadas, y ninguna había denunciado.

Pero el contexto doméstico-familiar no es el único posible para que se manifieste el maltrato. También se da de manera estructural: la falta de políticas públicas, a través de los recursos sociales… El ámbito social es otro posible contexto (actitudes gerontofóbicas, devaluación social de las personas mayores…) y el residencial (en éste podríamos incluir el maltrato por omisión de los cuidados necesarios para que la persona mayor mantenga cierta salud física y mental). España fue pionera al sumar a los contextos el de la relación de pareja o con la expareja bajo el nombre de violencia de género.

Jesús Goyenechea (antropólogo y educador social) mostró una visión muy positiva del envejecimiento: “envejecer es un éxito porque forma parte de un continuo de la vida biológica”. Reivindicó que debería despatologizarse el envejecimiento, y abandonarse la idea de que al ser viejo ya el camino es desaparecer, no adoptar el papel que se espera de “persona mayor” (viejo, aburrido, depresivo e inactivo), puesto que es distinto tener una edad determinada de lo que puedes llegar a hacer. Enfatizó que en las mujeres se fomentaba el desprecio a la vejez, ya que se asocia el ser mujer con cuidar (si te conviertes en madre cuidas, y si pasas a ser abuela sigues cuidando…), y cuando se llega a cierta edad no es posible seguir cuidando, la mujer pasa a estar al otro lado, ser quien es cuidado, y hay muchos prejuicios sobre esto los cuales hacen que muchas mujeres se acaben despreciando a sí mismas.20141216_1339431

Ana Pinilla (psicóloga) siguió la línea de Teresa al exponer que apenas hay estudios sobre el envejecimiento y sobre el envejecimiento, más concretamente, desde una perspectiva de género. Mostró este problema, y cómo se ha empezado a resolver a medida que las mujeres feministas se han ido haciendo mayores. Ana secundó el mensaje de Jesús de la existencia de unos mitos en torno a la vejez. Ella, a partir de su experiencia con mujeres mayores, negó algunos mitos como el de que las mujeres de cierta edad no pueden aprender, que están enfermas, que son tristes y que no se preocupan nada más que de sí mismas. La realidad que encontró en su actividad profesional fue muy distinta: las mujeres colaboraban mucho, creando vínculos entre ellas. Además, esas mujeres tenían capacidad de goce y muchas ganas de aprender y disfrutar. Por otra parte, demostraron capacidad para integrar cambios sociales y flexibilidad y adaptación a éstos. Habló del papel de cuidadoras enfrentándolo con el papel de ciudadanas. Las mujeres mayores actuaban más como cuidadoras, habían sido más relegadas a un ámbito más limitado, al hogar familiar.

Nuria Miguel Hernández (psicóloga del PMORVG de Mejorada del Campo) fue quien aportó los datos estadísticos en la jornada. Compartió cómo, desde Concejalía de la Tercera Edad, les habían demandado un taller sobre sexualidad en personas mayores, y decidieron enfocarlo desde perspectiva de género y roles.  Señaló que las mujeres que acudieron tenían una menor percepción de riesgo que población más joven. Asimismo, salió el tema del cuidado, al referirse a faltas de asistencia al taller porque “algunas cuidaban a sus nietos y casi no podían ir a las sesiones”.  En la intervención, se encontró con que muchas mujeres presentaban sintomatología TEPT.

En síntesis, la jornada fue muy completa, abarcando el tema del maltrato y la violencia de género en las personas mayores desde el análisis y enfocándolo después desde la manera de intervenirlo.

 

 

 

 

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