Conflicto ¿problema u oportunidad?

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Conflicto es una palabra que no gusta, ¿verdad? Lo asociamos siempre a algo negativo, a enfados, a riñas, a problemas, a discusiones, a enfrentamientos, luchas, peleas… a situaciones desesperantes o que nos desesperan (porque, en realidad, las situaciones no son en sí desesperantes, somos nosotros quienes las valoramos así, y debemos pensar ¿otra persona reaccionaría igual si le ocurriese “eso mismo”? puede que al hacernos esa pregunta, ¡¡nos llevemos una sorpresa!!).

 

Antes de escribir sobre el conflicto, me gustaría tratar un poco la emoción de enfado. ¿Por qué considerar que es una emoción negativa? Es desagradable, y, aún así, no podemos calificarla de negativa ya que nos ayuda. Su función es alertarnos, nos informa de que hay algo que nos está dañando ¡¡Y nos moviliza!! Nos lleva a actuar.

No hay que confundir el enfado con la agresividad, sería un error puesto que la agresividad es sólo una manera de expresar el enfado, y éste puede ser canalizado de otras formas. El enfado podemos expresarlo también hablando, escribiendo, o “descargándolo” a través de la realización de algunas actividades. El enfado puede ir dirigido a alguien, y ese alguien tendemos a culpabilizarle, a verle como el “malo” que nos ha hecho algo. Quizá esa persona “tan mala” no haya hecho nada que pueda justificar que se la valore así. El enfado está en nosotros mismos, en nuestra percepción de las cosas. La otra persona puede decirnos algo y nosotros entender que ese algo lleva un doble sentido. El lenguaje todos sabemos que puede dar lugar a equívocos, tanto el hablado como el escrito (¿quién no se ha llevado más de un disgusto por whatsapp?). Por ello, para evitar “males mayores” y malentendidos, una buena idea es la de esperar un poco si vemos que abordando el tema que nos molesta vamos a ser incapaces de manejar la agresividad. Saber esperar, trabajar la paciencia, puede sernos muy útil. Así, cuando nos sintamos más tranquilos y preparados para tratar aquello que consideramos que está haciendo la otra persona y que nos molesta, podremos escuchar mejor sus razones, o su visión de la situación. Podremos gestionar mejor la emoción de enfado: sin agredir a la otra persona, entendiendo que cada persona es diferente y que cada uno puede hacer sus propias interpretaciones. El enfado, recordemos, está en nosotros mismos. No podemos culpar a la otra persona desde que comenzamos a sentir enfado. Cambiemos el “estoy enfadado/a porque has hecho/dicho esto… “por “estoy enfadado/a porque al decirme esto he sentido que…”. Mostremos nuestras emociones, nuestras necesidades, nuestros intereses. Igual que muchas veces podemos haber sentido que no nos comprendían, aún siendo conscientes de los enormes esfuerzos que podría estar realizando la otra persona para entendernos, nosotros tampoco somos “adivinos”. No podemos saber que estaba pensando la otra persona cuando nos dijo tal cosa o la otra. ¿No será mejor preguntar?
… Volviendo al conflicto.
Conflicto… Los conflictos no tienen por qué hacer ruido, ¿no? Pueden ser “silenciosos”. Imaginemos una pareja, donde puede que una de las partes no esté de acuerdo con la otra, o puede que ninguna esté de acuerdo, pero no se atreven a decírselo. Que aparentemente estén bien, porque no hay bronca o discusión ¿significa que están bien? No. El conflicto existe aunque no se haya expresado abiertamente y esté latente. Al final terminará surgiendo, quizá se haya hecho más “fuerte” y se haga más difícil la reconciliación, el consenso, por la agresividad que puede mostrarse al ser expresada la disconformidad después de tanto tiempo.

¿Qué pensáis? ¿Los conflictos son POSITIVOS o NEGATIVOS?
Yo opto por decir que más bien lo primero. Una profesora que tuve nos dijo una frase que yo rápidamente apunté:

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La considero una frase muy significativa. Los conflictos nos pueden llevar a replantearnos las cosas, a buscar distintas alternativas, a tomar decisiones importantes… si no existiese el conflicto ¿cambiaríamos algo? Los conflictos nos pueden llevar a evolucionar, a crecer… a aprender… Si me siento mal, si noto que algo falla ¿será que necesito cambiar ese algo?

¿POR QUÉ NO VER LOS CONFLICTOS COMO OPORTUNIDADES DE CRECIMIENTO?

Los conflictos pueden serlo, o pueden ser clave para que nos adaptemos a una situación nueva (porque nuestro entorno, al igual que nosotros, está en continuo cambio, no es estático).
En una relación, el que se genere un conflicto puede servirnos para revisar los intereses de cada uno de los implicados. ¿Es tanta la diferencia? ¿o podemos llegar a un acuerdo? Si sabemos gestionar el conflicto, la relación quedará fortalecida, al ganarse la confianza en ella por el hecho de ver que puede sobreponerse a las desavenencias.
Como conclusión, los conflictos deben ser abordados. En un primer momento será desagradable, no lo niego, será duro ver que hay diferencias, que no es todo “tan bonito” como nos gustaría… pero cerrando los ojos al conflicto y evitándolo no solucionaremos nada, seguirá estando allí, no nos permitirá avanzar.

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Una respuesta a “Conflicto ¿problema u oportunidad?

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