Reflexión sobre el artículo: “Las técnicas de investigación en antropología. Mirada antropológica y proceso etnográfico”

Podéis ver el artículo en el siguiente enlace: http://www.ugr.es/~pwlac/G15_01MariaIsabel_Jociles_Rubio.html

En torno al trabajo etnográfico, existen multitud de ideas estereotipadas que sesgan nuestra apreciación de dichas investigaciones, juzgándolas como limitadas a un estudio cualitativo, en el cual el investigador, el antropólogo inmerso en el grupo social que pretende estudiar, estaría impregnándose de la cultura objeto de estudio, intentando hallar las razones a las diversas costumbres y adquiriendo una valoración de las mismas más cercana a la de las propias personas que componen esa cultura.
En el presente artículo, Jociles nos invita a una reflexión profunda de lo que comprende el trabajo etnográfico, el cual valora como algo muy completo, ya que, contrariamente a lo que se suele pensar, abarcaría multitud de técnicas de investigación, procedentes algunas de ellas de otras disciplinas, pero que serían asumidas y adaptadas con el objetivo de lograr una visión más parcial y más amplia de aquello que se estudia. Es decir, se incluirían otras técnicas de investigación distintas a las que caracterizan a la idea global que se tiene de etnografía, yendo más allá de la observación participante. De esta manera, se pretendería salvar los límites perceptivos del investigador, ya que el antropólogo estaría sesgado por sus propias creencias e ideas previas, algo que considero que sucede en cualquier disciplina de la que hablemos, ya que siempre se tiene algunos esquemas mentales que pueden vincularse a aquello que se estudia, por muy diferente que aparente ser, acabaremos hallando alguna conexión con algo ya anteriormente visto o estudiado. Por ello, pienso que no debería verse de forma tan negativa a la etnografía, ya que sigo la línea del pensamiento de Jociles, que considera que la investigación etnográfica cuenta con suficientes recursos como para considerarse válida y fiable. Aunque las técnicas que más utiliza son el análisis documental, las entrevistas individuales y de grupo, el método biográfico, el genealógico y de redes, las técnicas de análisis del discurso, y la ya mencionada observación participante, la etnografía se sirve también de métodos cuantitativos, entre los que podríamos destacar las encuestas por cuestionario, test de personalidad y test sociométricos. Por otra parte, en el artículo, es interesante como ve que en la observación participante hay un uso bastante cuantitativo, ya que se podría emplear con el fin de cuantificar los comportamientos en segmentos de población más inaccesibles. Es cierto que, al integrarse el antropólogo en la sociedad sobre la que pretende realizar un estudio, gana en confianza que puede ser depositada en él frente a otros tipos de investigadores. Esto se explica en que para las personas estudiadas será más fácil tratar ciertos temas con alguien a quien ya están acostumbrados a ver, a quien ya se han habituado a tener presente en su vida cotidiana, y cuyas intenciones parecen claras por las continuas interacciones que se hayan tenido con él, en las que ha ido quedando claro cuál es el objetivo real de la investigación. En ese contexto de más confianza, es más probable que se recabe más información, que los participantes del estudio estén más colaborativos, lográndose a consecuencia de ello, reunir más información y de mayor calidad. De todos modos, estas grandes ventajas vienen tras unos grandes esfuerzos por parte del antropólogo en ser considerado uno más en esa nueva cultura o en ese nuevo entorno social. Debe ser integrado en cada actividad que se desarrolle en el grupo, y ello exige el apreciar como cada escenario puede exigir unos comportamientos diferentes y unas estrategias diferentes. Igualmente, la apreciación de estos detalles no está directamente relacionada con el tiempo que pase el antropólogo inmerso en el grupo, sino que es necesaria también una capacidad de análisis, ciertas habilidades por parte de quien está realizando el trabajo etnográfico, tal como defiende Jociles a través del pensamiento de Wolcott. A mi modo de ver, si que se cumpliría lo que dicen, el tiempo ayudará a que se haga una mejor etnografía, pero la actitud e, inevitablemente, las aptitudes del antropólogo, determinarán finalmente la calidad de ésta. El investigador debe mantener una actitud abierta, no juzgar la otra cultura a través de los parámetros de la suya propia, pero, a la vez, saber formar una reflexión de lo que significa pertenecer a una cultura, los distintos roles que surgen de ésta y el modo de predecir cómo las personas serán más o menos tendentes a diversos tipos de actuaciones en función del rol que desempeñen en esa cultura. En síntesis, se podría resumir la investigación etnográfica en el intento de forjar una interpretación del comportamiento cultural, ya que así estaríamos integrando en nuestra consideración del trabajo etnográfico no sólo la descripción de los asuntos cotidianos de la cultura que se estudia, sino también los roles que aparecen en ella y otros muchos aspectos que no conviene que sean aislados. Gracias al empleo de diferentes técnicas de investigación se podrían conocer aspectos muy distintos de la cultura, suponiendo cada una de ellas, al producir datos diferentes en naturaleza, la combinación de distintas perspectivas, consiguiéndose así una visión más completa aparte de una visión más estandarizada.

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