Analizando… “Si me controlas NO me quieres”

En una de las asignaturas que tengo el presente curso, nos propusieron ahondar el tema de los distintos materiales existentes sobre educación afectivo y sexual, dándonos una serie de recursos para que eligíesemos uno y analizarlo. A mí me interesó mucho la guía para combatir el maltrato en la adolescencia divulgada por el Ayuntamiento de Móstoles, y es la propuesta que procederé a analizar.

ayto mostoles

Está organizada de forma temática en seis apartados, e incluye al final de la misma unas direcciones y teléfonos de interés.  Los apartados, de forma breve, pretenden incitar a la reflexión, para lo cual emplean distintos métodos: realizan preguntas retóricas, cuentan el caso real de Sara, hacen que la adolescente tenga una labor activa (a la hora de cumplimentar el test del amor verdadero), exponen diversas frases poniéndose en el lugar de los adolescentes (como, por ejemplo, “Tú sientes que no vales nada si no estás con él, porque en el fondo él te quiere”), abarcan conceptos teóricos como el de indiferencia afectiva a través de ejemplos (para asegurarse un significado compartido, un buen entendimiento de los mismos), subrayan la importancia de mensajes positivos y alentadores (“Tu vida es tuya ¡no renuncies a ella!”,  “PIENSA EN TI” o “Las leyes están de tu parte”).

Esta guía no se limita a la cuestión de ayudar a ser más crítica a la adolescente en sus relaciones amorosas o a que sepa valorar si las de sus amigas se basan en alguna forma de maltrato, busca que la adolescente al primer signo tome partido de la situación y se sienta capaz de afrontarla, y le proporciona información de qué debe hacer tanto si es ella misma quien sufre el maltrato como alguna amiga. Intenta resaltar la dinámica de una relación violenta, y se insta a las adolescentes a ser más asertivas y proactivas en sus relaciones de pareja, que incrementen su autoconcepto, defendiendo sus derechos y no admitiendo formas de violencia. El hecho de que la plataforma de la guía sea Internet es bastante reseñable, puesto que los adolescentes de hoy son considerados como la generación de las nuevas tecnologías. Igualmente, considero de especial relevancia el hecho de que se intente terminar con ciertos estereotipos e ideas previas, ampliamente aceptadas en la cultura y promovidas por los diversos medios de comunicación que ejercen un potente papel en la socialización, al igual que los aparentemente inofensivos dibujos animados que son consumidos de forma masiva por los niños y niñas y cuyos contenidos no suelen ser criticados por los adultos al fomentar de manera muy explícita algunos valores deseables como el de la amistad, cuando también están transmitiendo algunos rígidos patrones de género, al aparecer las mujeres subordinadas a los hombres (incluso en Mulán, donde la protagonista finalmente “consigue” al hijo de un general), con lo cual están promoviendo una dirección dentro de la construcción de la identidad de género (Giroux, 2001).Los adolescentes han crecido rodeados de este tipo de mensajes que están determinando el rol de cada género, lo hemos visto también en series, como en Sin tetas no hay paraíso, donde el poder de seducción de El Duque se configura desde sus demostraciones de poder basadas en la violencia y dinero, y donde Catalina muestra una sumisión hacia él, y sus respuestas a las interpelaciones del hombre se caracterizan por modestia, humildad y algo de dependencia. Las relaciones sexuales y afectivas entre los personajes principales de la serie se basan en un modelo tradicional (Gómez, 2004) y la violencia está presente como aquello que hace más intensa la relación, vinculándose así el deseo y la atracción con los comportamientos violentos. Es otro caso donde se cumple que “la violencia ha sido parte estructuradora de la masculinidad” (Cortés, 2004). El objetivo de la guía es terminar con el ideal romántico, desnaturalizarlo mediante unas preguntas retóricas iniciales haciendo que las adolescentes reflexionen y surja el conflicto necesario para todo cambio conceptual. El amor romántico en el que al final encuentras a “tu media naranja” es un pensamiento desadaptativo y falaz, un configurador de estereotipos de género asimétricos y estaría entre los factores que pueden contribuir particularmente a la violencia contra las mujeres (Ferrer et al, 2008), en lugar de defender una construcción de identidades femeninas y masculinas con derecho tanto a la diferencia sexual como a una igualdad de derechos y deberes (Lomas y Arconada, 2003).

Si establecemos comparativa entre el recurso que estoy analizando y el de Sexpresan, del colectivo Harimaguada, podemos apreciar cómo, usando de igual modo Internet como herramienta, consigue una mayor interactividad, habiendo feedback constante en las llamadas “actividades interactivas” donde el o la adolescente puede ver cómo está de informado/a en estas cuestiones de afecto y sexualidad, y a modo de juego, aprender nuevos datos que sustenten las creencias que ya tenía o que fomenten un cambio conceptual. En esta misma línea de comparar para ver los propios fallos del recurso propuesto por el Ayuntamiento de Móstoles contra la violencia, se observa como en la otra guía el manejo es mucho más intuitivo, hay mucha más información y a ésta pueden acceder los jóvenes de múltiples formas, empezando por aquello que más les interese, mientras que en la guía “Si me controlas NO me quieres” se va accediendo a las distintas partes de una forma lineal, aunque haya índice, la idea global que sigue es la de un libro, donde vas pasando las páginas y cada una está conectada con la anterior y la posterior. En Sexpresan hay distintos enlaces independientes, y está dirigido tanto al colectivo de adolescentes como a sus profesores. Es llamativo como, centrándonos en los aspectos de la violencia en las relaciones, se refiere a ambos sexos, luego está de entrada terminando con el mito de que sólo las mujeres son las únicas que sufren violencia, sea física o verbal. “Tanto las chicas como los chicos se confiesan agresores ocasionales de sus compañeros sentimentales, sobre todo en agresiones verbales y relacionales” (Sánchez et al, 2008). Al margen de la existencia de estudios que parten de la hipótesis de que la violencia estaría más presente en las relaciones de pareja de los más jóvenes debido a su iniciación en el ámbito de las relaciones afectivas de este tipo, y de otros que concluyen que es en las relaciones serias de los jóvenes de mayor edad donde surgen más conflictos y comportamientos agresivos, lo que sí está claro es que hay casos de víctima y agresor en ambos sexos, y es algo que no se muestra en la guía del Ayuntamiento de Móstoles, donde la violencia parece ser un fenómeno en un solo sentido: con las chicas siempre en el papel de víctimas.

En línea a mejoras graduales de la guía, podría incluirse al final unas preguntas para que los adolescentes valoraran la utilidad de ésta, y donde se estableciesen unas categorías (cantidad de conceptos, frases escogidas, etc.) para que puntuasen si les ha parecido demasiado corto o si hay algún otro punto débil que debería ser modificado. Por otro lado, podría haber sido más interactiva la presente guía, y haberse aprovechado más el potencial de los recursos que ofrece Internet, incluyéndose algún vídeo.

Los cambios de actitud pueden producirse por experiencia directa con el objeto de actitud, por influencia directa sobre el propio comportamiento o por el desarrollo de experiencias socialmente mediadas. El recurso que se evalúa en el presente trabajo se ubicaría en esta última clasificación, perteneciendo al ámbito de las comunicaciones persuasivas, y podría haberse mejorado empezando la guía por una fase donde primeramente se preguntara a las adolescentes sobre qué es lo que buscan en una relación ideal dándoles unas respuestas cerradas (aceptación, seguridad, compromiso, afecto, pasión, apoyo, etc.) dónde pudiesen elegir varias, y luego les preguntasen si estarían dispuestas a permitir algún episodio violento por parte de su pareja, con algunas respuestas cerradas como “Sí, si sé que ha tenido un día duro”, “Sí, si sé que se ha podido sentir molesto por algo que he hecho”, “No, nunca aceptaría que me levantara la mano”, etc.). Para lo demás, se seguiría una línea más informativa acompañada de frases-ejemplo, y así, a medida que fueran avanzando en la lectura de la guía, podría haber una mayor disonancia cognitiva, que en un principio hubiesen elegido, por ejemplo, “Sí, si sé que se ha podido sentir molesto por algo que he hecho”, y luego aprecien que la violencia no es la vía para solucionar conflictos, sino que “la violencia siempre aparece situada en relación con una línea de orden” (Hernández  et al., 2007) jerárquico, donde uno reafirma su superioridad sobre el otro que es el objeto de violencia.

En el intento de convencer a las adolescentes, la función persuasiva se ve potenciada por el hecho de que el emisor es creíble y pueden atribuirle autoridad (la guía la promueve un ayuntamiento). Asimismo, contribuye a ello el uso del lenguaje, que esté redactado en segunda persona (“debes detectarlo…”, “puedes verte reflejada…”) y que sea sencillo y se adapte a la edad del tipo de receptor al que va dirigido. Con más pensamientos negativos, es más probable que se mantenga una actitud, por eso, es bueno que en la guía se mantenga constantemente un tono positivo. Podría mejorarse todo lo anterior cambiando el mensaje que se transmite, unilateral, por uno bilateral donde se expongan las supuestas razones que dan aquellos que creen que el hombre está por encima de la mujer y sobre que el amor sólo reside en la situación de una mujer que viva para “agradar” a su pareja; e intentando, claro está, refutar estas teorías en base a distintas evidencias.

Un aspecto destacable a mejorar es el de que se contribuye a la creencia falsa de que sólo las chicas son objeto de violencia en las relaciones de pareja, aunque sí es cierto que en la presentación se define la guía como herramienta preventiva contra la violencia de género, por lo cual nos estamos centrando en la violencia que acontece en las relaciones de pareja fruto del intento de defender una posición de masculinidad hegemónica por parte del hombre, puede no quedar claro o pasarse por alto esa información.

Pensando en aquellos y aquellas adolescentes especialmente interesados en el tema, para los cuales esta guía serviría sólo de iniciación, podrían incluirse algunos enlaces o lecturas recomendadas, como a la Declaración Universal de los Derechos Sexuales formulada en el XIII Congreso Mundial de Psicología, en 1997, para que puedan dar cuenta de cómo algunos de sus derechos pueden verse vulnerados de sufrir violencia de género. Finalmente, como conclusión, el aspecto que señalaría como más sujeto a la crítica sería el que la guía sólo se refiera a las chicas (puesto que en el intento de contrarrestar el modelo hegemónico masculino tan arraigado en nuestra sociedad, se plantea como necesario una educación también a los chicos, implicarles en la tarea de conseguir la igualdad de género) y el de la edad (sería mucho mejor comenzar la educación en materia afectivo-sexual mucho antes, en los niños y niñas, cuando aún no han calado tan profundamente los roles de género)

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